Category Archives: Motivación

¿Innovación o una nueva acción?

 

Tengo la sensación de que la palabra innovación se está utilizando de forma no adecuada en los últimos tiempos. Cuando se habla de innovación se destaca la parte tecnológica o la sofisticación, pero ¿eso es realmente la innovación? ¿No es posible innovar en la empresa no tecnológica?

Innovación significa hacer algo nuevo, diferente, por lo que es aplicable a cualquier empresa.

Según la RAE, innovar significa alterar las cosas introduciendo novedades.

Indudablemente se puede innovar tanto en productos como en servicios. Innovar también significa reinventar o transformar.

Podemos realizar la innovación de forma interna, es decir, desde nuestros empleados. Por tanto debemos potenciar el talento interno de nuestra empresa utilizando la comunicación y la formación con el fin de lograr motivación y compromiso. Aprovechar para, como dice Stephen Covey, “mover la curva”, es decir, detectar los puntos más eficientes dentro de la empresa, nuestros empleados con más talento e innovadores, para posteriormente publicitar sus ideas y logros, proponiéndoles como ejemplo a seguir, potenciando así su creatividad y fomentando que instruyan y guíen a sus propios compañeros.

También podemos realizar la innovación de forma externa, desde nuestros clientes y proveedores. Nuestro cliente puede tener una nueva necesidad, o una necesidad ya existente que no podemos cubrir plenamente con nuestro servicio o producto, por tanto, podemos, bien modificar nuestra solución, o bien desarrollar una nueva solución. También se puede dar la innovación desde los proveedores, ya que nos ofrecen nuevas soluciones y posibilidades que podemos aprovechar.

La innovación nos facilita la evolución constante dentro de la empresa, podemos pensar de forma continuada como mejorar nuestros procesos, productos y servicios, o bien desarrollar nuevas soluciones.

Por tanto debemos potenciar la creatividad dentro de la empresa, lo que nos ofrecerá la posibilidad de innovar para afianzar nuestra empresa y poder crecer posteriormente.

 

Angel Partida
Ingeniero Técnico Industrial
Fundador de “Mantenimiento & Mentoring Industrial”

 

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La forma en la que vemos nuestro trabajo, caso práctico.

 

En un artículo anterior hablé de la importancia de la forma en la que vemos nuestro trabajo,  de como debemos tener conciencia del trabajo que hacemos y de su posible incidencia en el producto final.

Creo que la mejor manera de ver este proceso es contar un caso práctico que me ocurrió en un trabajo anterior.

En la parte final de la línea de producción hay unas cintas de transporte que llevan producto acabado hacia la sección de embalado. Estas cintas están sometidas a un gran desgaste puesto que el producto transportado son bobinas de papel prensa de gran tamaño y peso.

Para evitar el desgaste y facilitar el funcionamiento existía un sistema centralizado de lubricación pulverizada. El problema que sucedía era que, en ocasiones las bobinas de papel se manchaban de aceite, por lo que dichas bobinas eran rechazadas, bien internamente o bien por el cliente, puesto que causaban problemas a la hora de la impresión en las rotativas. Esto significaba tener que rehacer el producto, con el coste añadido que supone, y retrasar el pedido, con el consiguiente descontento del cliente.

Debido a este problema se decidió eliminar el sistema automatizado y sustituirlo por un engrase manual realizado por operarios. Dicho engrase manual supone un aumento de las tareas y del tiempo de realización del trabajo, puesto que hay que:

  • aprovechar las paradas de producción o bien coordinar una,
  • bloquear el equipo para poder trabajar con seguridad,
  • levantar las chapas de protección, realmente pesadas,
  • limpiar el polvo de papel existente que se adhiere a las cadenas,
  • engrasar manualmente con un spray de aceite,
  • mover las cintas y reengrasar de nuevo,
  • limpiar el aceite sobrante de las cintas,
  • montar de nuevo las chapas de protección,
  • desbloquear el equipo para que pueda volver a su funcionamiento normal.

Este trabajo puede verse, de hecho se veía, como un trabajo poco grato de hacer, molesto y sucio. Pero si se explica la importancia del trabajo, la incidencia directa en el producto acabado y en el grado de satisfacción del cliente, cambia la forma en la que se ve el trabajo, pasando a ser un trabajo realmente importante, no el más agradable sin duda, pero si uno de los que repercuten directamente en el producto final y en el cliente.

A la hora de analizar un trabajo hemos de ver todos los puntos de vista y la incidencia que puede tener en el proceso o en el producto, no podemos quedarnos con la primera imagen. Como ya comenté en otro artículo anterior, no solo hay que explicar QUÉ hacer y CÓMO hacerlo, es imprescindible también explicar el POR QUÉ se hace.

Esa toma de conciencia genera un mayor compromiso a la hora de realizar el trabajo. Si además reconocemos dicho trabajo y lo complementamos con compensaciones en función de la satisfacción del cliente (en este caso, al eliminarse la devolución de producto por parte de cliente puesto que supone la eliminación de un coste innecesario), potenciaremos aún más el grado de implicación y compromiso.

 

Angel Partida
Ingeniero Técnico Industrial
Fundador de “Mantenimiento & Mentoring Industrial”

 

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Clientes y proveedores. Su influencia en los resultados de nuestra empresa.

 

Clientes y proveedores son dos pilares fundamentales en el funcionamiento de cualquier empresa, pero ¿realmente los consideramos como tal?

Habitualmente pensamos en lo que nosotros queremos y no nos paramos a pensar en lo que quieren o esperan de nosotros nuestros clientes y proveedores.

El principio sobre el que debemos basar nuestra relación con clientes y proveedores es muy sencillo:

“Debemos tratar a nuestros proveedores tal y como nos gustaría que nos tratasen nuestros clientes, y tratar a nuestros clientes tal y como nos gustaría que nos tratasen nuestros proveedores”.

Además, es necesario potenciar la comunicación, la coherencia y la transparencia en nuestra relación con clientes y proveedores.

Hay que evitar la tendencia de “voy a apretar todo lo que pueda al proveedor”, evidentemente no hay que pagar de más por un producto, pero tampoco hay que asfixiar al proveedor ajustando hasta el imposible los precios o llegará un punto en que el proveedor no pueda más y tenga que cerrar, y en caso de suceder eso, ¿nos beneficiaría? Lo más probable es que no, por lo pronto perderíamos el tiempo buscando un nuevo proveedor, con el riesgo de perder suministro mientras tanto.

Es aconsejable ver al proveedor como un colaborador. Si mantenemos una estrecha relación de colaboración con el proveedor, sin duda repercutirá muy favorablemente en los resultados de nuestra empresa. Si nosotros ayudamos en lo posible al proveedor, ¿no intentará él ayudar a nuestra empresa? Hay que analizar la posibilidad de establecer alianzas estratégicas, algo que puede beneficiar tanto a la empresa como al proveedor.

De la misma forma actuaríamos con el cliente, la misma visión que se aplica con el proveedor es posible aplicarla con nuestro cliente, ¿acaso no somos su proveedor? Escuchar las necesidades del cliente, analizarlas y ofrecer soluciones es la vía de mejorar nuestra relación con el cliente fomentando la colaboración.

En la empresa tenemos clientes y proveedores externos, pero a nivel interno también existirá esa relación entre los departamentos, por lo que aplican los mismos conceptos que se tratan con las relaciones externas.

Sustituir el concepto de “relación comercial” por el de “colaboración”, ayudará a la empresa a la hora de obtener mejores resultados y lograr una mayor rentabilidad.

 

Angel Partida
Ingeniero Técnico Industrial
Fundador de “Mantenimiento & Mentoring Industrial”

 

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Confianza en los compañeros, valor fundamental para el trabajo en equipo.

 

Se habla mucho de ‘trabajo en equipo’, se destaca al definirse profesionalmente, lo incluimos en el currículum, …, pero ¿realmente sabemos cómo trabajar en equipo?

Me ha tocado trabajar en equipo en múltiples ocasiones y, la verdad, no siempre he percibido que la gente trabaje realmente en equipo ni que conozca el significado de ‘trabajo en equipo’.

Alguno de los problemas que he podido ver son:

  • el equipo de trabajo es un conjunto de egos, más preocupados por imponer sus opiniones que de tener en cuenta las opiniones de los otros miembros del equipo,
  • la gente se preocupa más del trabajo que hace su compañero que de centrarse en el trabajo que le toca realizar,
  • se cuestiona cualquier tipo de avance, se indican las dificultades pero no se aporta ninguna solución,
  • no hay un liderazgo definido dentro del equipo que permita seguir adelante en momentos de crisis,
  • no existen objetivos claros y definidos,
  • no se realiza un seguimiento del avance de los trabajos, para comprobar si se están logrando los objetivos planteados o si, por el contrario, puede haber una desviación y puede que sea necesario redefinir dichos objetivos.

Para mi, uno de los mejores ejemplos de trabajo en equipo, es el que realizan los mecánicos de la Formula 1 a la hora del cambio de neumáticos en una carrera. Cada uno sabe perfectamente cual es el trabajo que debe realizar, cada uno sabe qué trabajo realiza cada uno de sus compañeros, todos y cada uno confía en el trabajo de sus compañeros, por lo que cada miembro del equipo se preocupa única y exclusivamente de realizar su trabajo. El resultado, simplemente espectacular, un cambio de neumáticos en menos de seis segundos.

Por tanto, considero que los principales puntos en los que se debe basar el trabajo en equipo podrían ser:

  • definir objetivos claros y sencillos (qué queremos hacer),
  • determinar la forma de ejecutar el trabajo, definir y estructurar tareas (cómo se va a hacer),
  • definir cada trabajo y asignarlo (qué y quién lo va a hacer),
  • comprender el objeto del trabajo (por qué se va a hacer).

Desde mi punto de vista, es aconsejable que las decisiones a tomar sean consensuadas por el equipo, de esa forma todos los miembros del equipo se considerarán importantes y sabrán que pueden hacer aportaciones al equipo, por lo que el talento del equipo será plenamente utilizado. También es necesario que exista la figura de un líder para tomar la decisión final en caso de no encontrar consenso o de guiar al resto del grupo en momentos de debilidad.

Los pilares de un buen equipo de trabajo deberían ser:

  • confianza
  • seguridad
  • conocimiento
  • comunicación
  • compromiso

Un equipo que trabaja unido y con confianza podrá enfrentarse y superar cualquier reto.

 

Angel Partida
Ingeniero Técnico Industrial
Fundador de “Mantenimiento & Mentoring Industrial”

 

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Motivación, la forma de ver nuestro trabajo.

 

En mi anterior post, La importancia de la información en la formación, generando compromiso, hablé de la importancia de la información aplicada a la formación, como método para dar un sentido a la formación y  por extensión al trabajo.

Se habla mucho de motivación, pero ¿qué es la motivación sino la forma en la que vemos el trabajo que realizamos? Continuamente se escucha “motiva a tu personal”, pero, ¿se proporcionan las herramientas y el apoyo necesario para lograr esa motivación? ¿Se potencia realmente la motivación o simplemente se habla de motivar pero no se hace nada?

Hace poco me contaron una historia que me hizo reflexionar acerca de la forma que vemos o podemos ver nuestro trabajo.

 

En época medieval llegó un viajero a una ciudad. Al entrar vio mucha actividad en una gran explanada, con continuo movimiento y gente trabajando. El viajero sintió curiosidad, se acercó a un hombre que trabajaba una gran piedra y le preguntó:

– Buenos días, ¿podría decirme qué es lo que está haciendo?

– ¿No lo ve? -respondió el hombre malhumorado- ¡picando piedra!

– Gracias y perdone, respondió el viajero.

Pero, como seguía sin saber qué estaban haciendo allí, se acercó a otro hombre que también estaba trabajando una piedra y de nuevo preguntó:

– Buenos días, ¿le importaría decirme qué está haciendo?

– Pues ya ve -respondió el hombre sin mucho ánimo- ganándome un jornal.

– Gracias, que tenga un buen día -respondió el viajero-.

La curiosidad del viajero aumentaba y seguía sin saber qué era lo que estaban haciendo en esa explanada, por lo que se acercó a un tercer hombre que también estaba trabajando una piedra y le preguntó:

– Buenos días, ¿podría decirme qué está haciendo?

– Por supuesto -respondió el hombre con una sonrisa- ¡estoy construyendo una catedral!

 

Está claro que los tres hombres estaban realizando el mismo trabajo, trabajar la piedra, no obstante, la visión que tenía cada uno de su trabajo, no era la misma.

Ahí está la clave de la motivación, conseguir que el empleado entienda y de sentido a su trabajo, por eso la información es fundamental. Un empleado puede entender su trabajo, pero, si damos toda la información posible, seguro que encontrará el sentido a su trabajo y lo realizará con mayor interés, su compromiso aumentará y los resultados serán óptimos.

Un empleado motivado rinde más y, si los empleados aumentan su rendimiento, la empresa aumenta su rentabilidad. Como dije en el anterior post, un empleado comprometido (motivado) puede ser hasta un 38% más productivo y las empresas con mayor nivel de compromiso presentan un 9% más de incremento en su cuenta de resultados.

 

Angel Partida
Ingeniero Técnico Industrial
Fundador de “Mantenimiento & Mentoring Industrial”

 

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